lunes, 12 de octubre de 2009

Tributo a Erma Bombeck

Tengo que dedicar algunos párrafos a Erma Bombeck. Ya está muerta así que nunca se planteará el problema de si merece o no el premio Nobel, pero para mí es, fue, una gran escritora. No escribió sesudas novelas de grandes parrafadas. Escribió sobre la vida cotidiana de una mujer, madre y esposa, que, además de hacer todas las tareas domésticas, sacaba tiempo para revisar todo eso con humor, (voy a utilizar una palabra inglesa porque no hay otra en español cuyo significado se le acerque, no es pedantería, es, probablemente, falta de dominio de mi propio idioma), self-deprecating.
A ella le debo casi la vida. La descubrí por casualidad en una tienda de libros usados mientras vivía en Michigan. Necesitaba leer algo que me sacara de la depresión en que estaba metida. El cine también ayuda pero no excita el cerebro y la imaginación como la lectura. Llegó en el momento justo. A partir de ese momento no cejé hasta encontrar todos los libros que había escrito. Ya no estaba de moda, así que no fue fácil. Creo que ni siquiera está traducida al castellano.
Una de mis metas es terminar la traducción de uno de sus libros, pero no es tarea fácil. No porque su lenguaje sea complicado o rebuscado, sino porque hay chistes que no tienen traducción, juegos de palabras y situaciones que no se pueden dar aquí y que no se entenderían por quien no conozca aquello, de tal modo que trasvasar su peculiar sabiduría a nuestro ambiente sin traicionar su espíritu resulta extremadamente difícil. También me preocupa que, de no hacerlo bien, muy probablemente no tuviera la acogida que, en mi opinión, habría de merecer.
Se imagina alguien a Hemingway limpiando el baño o haciendo la colada. Y quien dice Hemingway puede decir García Márquez, o Borges, o Steinbeck, o Arthur Miller. ¿A qué no? Yo tampoco. Sin embargo, a Erma sí. No sé de dónde sacaba el tiempo. Y, yo, como mujer, siento la profunda injusticia de ese dicho tan manido: “Detrás de un gran hombre hay una gran mujer”.
Nos ha fastidiao. Gran mujer, pero el reconocimiento se lo lleva él. Y cuando, por una vez, el reconocimiento es para ella, tengo por seguro, que él, si lo hay, no es el que se ha ocupado de la colada o del limpiar el baño, y me encantaría estar equivocada. Qué conste. Ni siquiera el marido de Erma.
Vale, ellos no pueden parir. Pero, a veces, resulta frustrante el sacrificio de los propios intereses por el bien de los ajenos. No hay duda de que se hace por amor, de otro modo resultaría imposible e inaceptable. La cuestión está en que pocos hombres en su sano juicio harían ese sacrificio voluntariamente, con amor o sin amor, y menos aún obligados. ¡Ay, el artista! Necesita su tiempo para su obra. Necesita tranquilidad para crear. No se puede ocupar de algo tan prosaico como ocuparse de los niños y la casa. Y si una mujer "descuida" su casa para dedicarse a su vocación, cualquiera que esta fuese, casi siempre se va a sentir egoísta y culpable. De ahí el merito que tienen aquellas que consiguen conjugar ambas cosas aunque los resultados no sean tan brillantes, al menos, a los ojos de los "sesudos críticos".
Desde aquí mi tributo a esta maravillosa mujer con un gran sentido del humor .

domingo, 11 de octubre de 2009

Nunca es tarde

El portero no le quitaba ojo de encima. No es que estuviera haciendo algo malo ni que hubiera hordas de gente esperando, pero no le gustaba nada tenerla allí. Había un grupito al otro lado. Ella las miró con curiosidad, no le parecía que dieran el tipo, pero nunca se sabe, ya se sabe, para gustos colores y no iba a ser ella quién se lo echara en cara.
Le estaban empezando a doler los pies. Llevaba en pie desde las 6 y delante del hotel desde las 8, y ya habían dado las 2, de manera que llevaba unas 6 horas. Pero no podía dejar pasar esta oportunidad. Nunca había tenido la oportunidad de ver a Sean Connery en persona, y mucho menos de pedirle un autógrafo. Por hache o por b, que si los niños que si el trabajo…
Por un momento se imaginó mirando debajo del kilt, pero sería de mal gusto. Además, hoy no iba a acudir a esa clase de acto que requiere traje de gala. Pero hubiera estado bien poder verle en su traje de escocés, que él lleva con tanto orgullo.
El portero seguía mirando de reojo. Gracias a Dios no hacía frío, coger una pulmonía a estas alturas por pedirle un autógrafo a Sean Connery iba a hacer pensar a todo el mundo que no estaba bien de la cabeza. Los pies le estaban pidiendo una tregua. Como este hombre se tardara mucho más en salir se iba a tener que dirigir a él de rodillas.
Se imaginó enseñando el autógrafo a sus amigas. Se imaginaba sus caras, especialmente la de Puri, que era del grupo, pero amiga, lo que se dice amiga, tampoco lo era tanto. Era la más envidiosa, y pensar en enseñárselo le producía un cierto placer malévolo.
Por fin, en la puerta se había formado un revuelo considerable. La prensa estaba presta como los buitres tras una matanza. Cámaras en alto. Micrófonos apuntando. El otro grupo, al ver el revuelo, también se había acercado. Tenía que estar lista o se le escaparía. Repaso mentalmente las frases cuidadosamente ensayadas. Incluso se grabó para perfeccionar su dicción, con la rabia que le producía escuchar su propia voz.
Ya le veía. Al ser tan alto su cabeza monda destacaba entre los demás. ¡Qué hombre! Con su edad y que atractivo tenía. Así, en directo, incluso más. Desde luego no perdía ni un ápice de su galanura.
Se acercó decidida. Tendría que pegarse con los de la prensa, pero no le importaba. Nadie le iba a quitar esta oportunidad y estaba dispuesta a pelear.
Bolígrafo y cuaderno en mano, avanzó decidida. Pero no hizo falta pelear. El actor, siempre amable con sus fans la detectó inmediatamente. Se abrió paso con el mismo porte que en sus películas, y le preguntó su nombre. Su sonrisa le desarmo por un momento y se le borraron de la memoria las frases. Entonces, pensó “Tengo que recuperar la compostura” . Con un hilo de voz alcanzó a decir: “Blanca”. Entonces, él tomando el bolígrafo y el cuaderno, escribió:
For Bianca, with kind regards, Sean Connery
Blanca estaba en el séptimo cielo. Pensar que a sus 60 años había conseguido el autógrafo de su actor favorito. Y solo pudo acordarse de un refrán: “Nunca es tarde si la dicha es buena.”

El Nobel de Obama

Sorprendente, esa es la palabra que todo el mundo o, al menos una parte importante, ha pensado cuando ha escuchado o leido que a Barack Obama le han regalado el Nobel de la Paz. Porque, sin duda, se lo han regalado. Es imposible que este hombre haya hecho meritos suficientes para ser acreedor de tal galardón. El pasatiempo favorito de los pelotas pseduintelectuales es agasajar a los poderosos, sobre todo cuando comparten sus utópicas necedades. Evidentemente todos deseamos la paz mundial y nos encantaría que la patulea política hiciera algo al respecto, pero mi opinión personal es que Mr. Obama nos está vendiendo humo.
(Nota: Zapatero, insigne inventor de la Alianza de Civilizaciones, debe estar subiendose por las paredes. Estoy convencida de que él se creía merecedor del premio tanto o más que el de Chicago)

Batiburrillo

Tengo una imperiosa necesidad de escribir. Y sé porque. Debería estar haciendo otras cosas, pero solo quiero escribir. Llevo días dándole vueltas a la cabeza, de día, de noche. Una imagen que lo describiría muy bien sería una esfera llena de polillas chocando contra una bombilla encendida. Si alguien se puede imaginar ese batiburrillo se hará un día aproximada de lo que bulle en mi cabeza. Siempre he sido muy dada a darle vueltas a todo. Las esperas me desesperan. No esperar el autobús, o que el agua hierva, esperar a y de las personas. Mi cabeza dice: No quiero esperar nada. Mi corazón se lanza con toda clase de ideas locas. Es una lucha a brazo partido. Agotadora. Ojala pudiera poner esto en una novela. Estoy como un cencerro. Tengo la cabeza llena de imágenes y detalles a los que antes no había prestado atención. Los vi y por eso los recuerdo, pero no me daba cuenta de lo que sucedía, no sumé dos y dos hasta que los acontecimientos se precipitaron, hasta que me dí cuenta de lo que perdía.
Es curioso, soy la persona más indecisa del mundo para detalles ínfimos, pero en otros aspectos, cuando sé lo que quiero, me transformo en Ms. Hyde, impaciente. No sé si es por inseguridad. Creo que sí. Me siento vulnerable.
No deja de ser una ironía que una persona con tan pocas relaciones como yo, se haya encontrado en una situación así a estas alturas. Me gustaría saber como se las apañan aquellos que se relacionan con muchas personas. Yo cría que me había pasado la vida buscando la soledad y, a lo mejor, sin darme cuenta, buscaba relaciones. Pero no soy ni seré una persona de ligues o relaciones superficiales. Soy demasiado tímida para eso. Soy sociable, sin más. Me importan la personas, y procuro practicar eso de amarás a tu prójimo, pero, en general no busco profundizar más de lo necesario. Me sentiría demasiado vulnerable. Me siento demasiado vulnerable. Y demasiado exigente. No soporto lo superficial. Me resulta imposible pasar de cierto límite con una persona superficial. No me interesa. Sin embargo, la inteligencia me rinde, me conquista. No hay nada que me resulte más atractivo que una persona inteligente. Además, me gusta la tranquilidad, entrar y salir a mi antojo. La libertad.

Me gusta escuchar música, casi todo, dependiendo de mi estado de ánimo. Rock cuando necesito animarme. Me imagino encima del escenario desmelenada. Es otra terapia estupenda. La música, otro gran amor. Me gusta cantar y hasta me han llegado a decir que lo hago bien, pero mis padres hicieron un buen trabajo y nunca me sentiré capaz de hacerlo en público. Escribir es otra cosa. Aparentemente no te tienes que acostar con nadie para que te publiquen un libro, al menos, no siempre. Mi genes bohemios. Mis grandes amores, la música, el teatro, el cine y la literatura, no necesariamente en ese orden. Demasiado para tener claro lo que quiero hacer.
Ciencia, también, hasta que me topé con el álgebra y el cálculo de la carrera. Me sigue gustando la física. La informática, está bien, pero es sota, caballo y rey. Me basta con pelearme con mi ordenador para que haga lo que yo quiero. Los aviones, lo coches, los cohetes, técnica. Se me da bien. Admiro a quienes los hacen funcionar.
Inciso. Estoy viendo a Dennis Quaid en la tele. Me encanta. Le robó la película de Wyatt Earp a Kevin Costner. Me encantó en The Big Easy. Lastima que todos se acuerden más de él porque le dejó Meg Ryan.
Escribir es terapéutico. Me ayuda a ordenar mis ideas. No soy creativa, solo puedo escribir de lo que conozco, de mi vida, de mis sueños. Sueños. Muchos.¿Demasiados? Tal vez. Es lo que me da vida. Por eso no me siento como si tuviera 45 años. Estoy aprendiendo, madurando, y tengo mucho por hacer. ¿Me lo permitirá el mundo? No lo sé. Creo que algunas cosas estarán fuera de mi alcance. Otras serán imposibles por cuestión de tiempo. Ahora he aprendido a disfrutar más del momento. El 11-s fue un punto de inflexión. Ves la muerte más cerca. También el hecho de haber enterrado a unas cuantas personas ya. Muchos mayores pero algunos de mi edad o incluso niños. No quiero dejarlo todo para el futuro, tal vez no tenga tanto por delante. No es pesimismo, es realismo. No estoy en un momento depresivo. Triste sí, ahora mismo me daría una "jartá" de llorar. Tengo pensada hasta la música que me gustaría escuchar. El violín de Izak Perlman tocando la banda sonora de la Lista de Schindler. No puedo escucharla sin que se me salten las lágrimas.
Esta entrada es demasiado larga ya.

Sobre libros I

Me he dado cuenta de que nunca he escrito nada sobre los libros que leo. Lo cierto y verdad es que últimamente leo poco. He empezado varios libros pero he sido incapaz de acabar la mayoria.

Leí completas las memorias de Julian Marias. Me encantaron. Que vida más interesante, todas sus vivencias, la suerte que tuvo de conocer y compartir experiencias con gente de tanta talla intelectual. La gente y los países que conoció. Todo ello me hacía sentir envidia. También paso sus penurias, pero esas las podemos pasar todos.

En el verano lei una novela de Kurt Vonnegut. Hocus Pocus. Me encantó. Es tan distinta de otras. Tenía un estilo muy peculiar Mr. V.. Ahora leo otro suyo de cuentos cortos "Welcome to the monkey house". Me parece un título genial. Lo más curioso del caso es que la casa de los monos está en el Zoo de Grand Rapids, Michigan. Yo he estado allí. What are the chances? No creo que haya mucha gente en los USA que haya estado allí, pero yo sí. Sorprendente. El cuento al que dá nombre es uno de mis favoritos hasta ahora. No estoy plenamente de acuerdo con algunas de sus opiniones, pero eso no me importa demasiado, si admiro el talento.

Tengo una enorme lista de libros para empezar, pero no siempre tengo ganas de leer. Entre lo que tengo que leer en el trabajo, los horrorosos libros de las asignaturas de Turismo, que me va a llevar años aprobar y las tardes que me paso de aca para allá con Roberto y preocupandome de Pedro, mi cabeza no puede adentrarse en otros mundos e implicarse en más emociones, de manera que hago sudokus para poder dormir. En el metro no me da tiempo tampoco, tres cochinas estaciones, y mucho menos si voy andando. Andar me hace sentir bien, supongo que son las endorfinas, esas hormonas de la felicidad.
También intento leer libros sobre espiritualidad, pero no me llenan. No sé si es porque mi espiritualidad es más espartana, más sencilla. Es curioso, sin embargo, cuando escribo tengo la sensación de que mi estilo es muy rebuscado. Por eso me gusta tanto Perez Reverte, o Marias. Nada rebuscados. Pérez Reverte es hasta anacrónico, pero me da igual, me hace mucha gracia su estilo tan directo. Me gustan las novelas de Alatriste (no, no he visto la pelicula, aunque esté muy bien) y me gusto Trafalgar. Tengo pendiente el Pintor de Batallas. Me gustan las últimas más.
Siento que Ian Rankin no escriba nada más sobre Rebus. Al principio leía sus novelas por las descripciones de Edinburgh, pero he llegado a identificarme con Rebus y Siobhan. Algún día terminaré la saga de Patrick O'brian. Esta vez sí he visto la pelicula. No me gustó que mezclara tanto los libros, pero he de reconocer que los actores respondían bastante bien a la imagen que me había creado de ellos, salvo Paul Bettany, misscasted, pero se lo perdono todo por alto, por guapo, por inglés y por haber nacido el mismo día que yo.
Ah, sí, se me olvidaban los libros de Luis Herrero. Otro natural. No sé porque me gusta tanto en la radio. Es distinto supongo.

domingo, 24 de mayo de 2009

Las hijas de Zapatero

El señor Rodriguez Zapatero tiene dos hijas a punto de entrar en la adolescencia, y yo me pregunto si será un padre permisivo o si, de acuerdo con sus soflamas sobre la libertad, les va a dejar hacer lo que quieran, incluido el sexo sin preservativo cuando ellas lo elijan y, si como consecuencia de ese acto quedasen embarazadas, como le sentaría que abortaran sin su consentimiento, porque "ningún padre tiene derecho a interferir en las decisiones libremente adoptadas por una menor". Me parece mentira que un padre pueda pensar así y que su mujer pueda compartir semejantes opiniones. No es solo una mera cuestión de valores morales, de los cuales parece ser que carecen, si no de una total falta de responsabilidad como padres, una dejadez de su deber de velar por el bienestar y la salud de los hijos. Dejar que cometan un aborto no es velar por el bienestar y la salud de los hijos. El aborto no es la solución a un embarazo no deseado. Evidentemente lo mejor que es una menor de edad no se quedase embarazada, y para ello lo mejor es la prevención, y sin duda alguna, la mejor prevención es la ABSTINENCIA, sin sexo no hay embarazo, pero ahora todo lo que se les propone a los jovenes es libertad y, por supuesto, la mejor manera de ejercer la libertad es practicando el sexo. Nunca se le habla de deberes o responsabilidad que conllevan ejercer derechos personales.
De llegarse a producir un embarazo el bebé no tiene la culpa de ello, tiene derecho a nacer porque, a pesar de lo que diga la Ministra Aido, es un ser humano vivo desde el momento de su concepción, y si esa madre no puede o no quiere hacerse cargo de él, existen muchas asociaciones o fundaciones que le podrán ayudar durante el embarazo y después a darlo en adopción.
Hay tantas parejas que están deseando adoptar un niño...

martes, 21 de abril de 2009

Knowledge without diplomas is not valuable

I am a little over a month away to turn 45. I feel fine in many ways and I can still give a lot and learn a lot, however I see people around me much younger that are coping good positions. I have finished a University degree, however I have never stopped learning as much as I could and I am trying to finish a degree on Tourism. The thing is that no matter how much I know, as I don't have a diploma to certify that I have passed certain exams I will not get a chance to get a better job, and by the time I can finish my degree I'll be too old even to be considered. This makes me sad. I am not going to stop learning because of this because I find it personally very rewarding, I feel good with myself seeing that I am still capable of doing things that I admire on other people. But I still find it very unjust. And what it is worse that people look down on me because they have a degree and I don't even when I prove every day what I am capable of. Oh! well, that's life. I just wanted to let some steam out.