viernes, 2 de noviembre de 2007

Conciliar

Mucho se habla ultimamente de la conciliación de la vida familiar y la laboral, en un nuevo empujon del movimiento feminista.
La teoria es muy bonita pero no he escuchado o leido en ningún sitio la autentica realidad del asunto. Se habla mucho de que las mujeres (y los hombres) deben tener derecho a poder trabajar y criar a sus hijos, pero no se entra en el fondo del problema que, a mi modo de ver, es el siguiente:
Todas estas teorias parten de la base de que la mujer quiere trabajar, bien, puede ser cierto, pero ninguna contempla la posibilidad de que no es que la mujer quiera trabajar, sino que tiene que trabajar porque el dinero hace falta en casa. En el primer caso, normalmente la mujer tratará de buscar un trabajo que le guste, que le satisfaga, bien porque esta en consonancia con su preparación y estudios, bien por su vocación, por lo que el trabajo supone una realización personal. Sin embargo, en el segundo caso, en el que me temo que nos encontramos la mayoría de las mujeres, trabajar no es precisamente una realización personal sino una necesidad, tanto más apremiante cuanto más baja la situación en la escala social. Y aquí es donde es más dificil conciliar, porque si uno quiere ganar más dinero, lo que normalmente se consigue mediante ascensos a puestos de mayor responsabilidad, también se le exige más dedicación a la empresa, y si no se le puede dedicar más tiempo a la empresa no se asciende y no se gana más dinero, precisamente aquellos que más lo necesitan, que son los que lo necesitan para criar a sus hijos. Esos hijos que le día de mañana, Dios mediante, trabajarán para pagar nuestras pensiones y nuestros servicios sociales.
Se parte de la idea que el que más trabaja, computado por horas no por rendimiento, y el que tiene más responsabilidad debe ganar más, aunque no lo necesite, lo que excluye a aquellas mujeres que prefieren dedicar el tiempo justo a trabajar y algo más de tiempo a sus hijos. Es especialmente doloroso el hecho de que, con una baja por maternidad tan corta, muchas madres hayan de dejar a sus hijos a la más que tierna edad de cuatro meses, para incorporar a ese trabajo que no les satisface, pero que no pueden permitirse perder, para que les crie un extraño a sus hijos. Las más afortunadas podrán tirar de abuelos hasta los tres años, momento en el que los niños inician la escolarización legalmente no obligatoria pero perentoria para unos padres que no tienen tiempo de criar a sus hijos.
Las reuniones con los tutores del curso serán, con carácter general, por la mañana, sin que el permiso para acudir a estas reuniones esté reglado en los convenios colectivos de muchas empresas, por lo que si uno quiere estar al día de como va la educación de sus hijos fuera de casa tendrá que depender de lo bien que se lleve con el jefe.
Mientras los padres, y sobre todo las madres, que somos medianamente responsables vemos que las mujeres que no tienen hijos, y muchos padres, que le pueden dedicar tiempo a la empresa echando muchas horas se llevan los ascensos y los mejores sueldos para gastarlos en viajes, coches y ropa cara, mientras los que nos vamos a casa a cuidar de nuestro hijos, remendamos lo que podemos, compramos ropa sin marca, arañamos de aquí y de alla para poder pagar casi un sueldo en libros y material para el colegio cada principio de curso, y encima somos menospreciadas por nuestros jefes, aunque demos el callo como el que más.
Por otro lado, cuando se da una pequeña ayuda a las madres que trabajan fuera de casa, el resto protesta, porque parece que ellas no trabajan. Nadie dice que no trabajen, incluso que no necesiten el dinero, pero yo lo ví como una pequeña compensación por esas oportunidades perdidas, por ese menosprecio a nuestros meritos, por que muchas veces también me gustaría quedarme en casa y poder prescindir de mi sueldo para poder pagar las facturas que llegan y ocuparme de mis hijos y mi casa como me gustaría.
Conciliar...Tal vez algún día se pueda conciliar y se valore el hecho de querer criar a los hijos personalmente y no por delegación, no por aquellas maravillosas mujeres que ganando un sueldazo se quejan de que no les dejan ascender a lo más alto de la cúpula directiva sino por aquellas que estamos ahí abajo, y que no tenemos chacha, y que lo pasamos mal para llegar a fin de mes y que nos gustaría que también se valorara nuestro trabajo, entonces podremos hablar de conciliar...

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