Esta mañana en el metro me preguntaba, observando como camina el personal, que si conducimos igual que caminamos, no me extraña que haya tantos accidentes.
Yo procuro siempre situarme a la derecha o lo más próxima a la dirección que pretendo tomar, de modo que si sé que tengo que girar a la izquierda me coloco a la izquierda y viceversa. Sin embargo, por dos veces, esta mañana han pasado delante de mí sendas personas que situadas al lado contrario de donde pretendían ir se han cruzado por mi camino entorpeciendolo. Si tenemos tan poco civismo caminando, que se puede esperar cuando conducimos, cuando de todos es bien sabido que el ser humano se transforma tras el volante como el Dr. Jeckyll se transforma en Mr. Hyde.
Sin duda alguna creo que no suceden más accidentes porque Dios nos ha puesto un angel de la guarda y porque aún quedan personas de buena fé, que si no...
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