Desde hace un tiempo he venido oyendo, creo que incluso leído, que los políticos deberían cobrar salarios más altos para incentivar que las personas más valiosas no se fueran a la empresa privada porque los salarios son más atractivos.
Ayer tuvimos ocasión de comprobar hasta que punto los salarios de los diputados electos del congreso están necesitados de complementar su magro estipendio, puesto que la gran mayoría de ellos se encontraba ausente del pleno, imaginamos que para atender otros trabajos con los que complementar su salario de diputados y, por supuesto, tener cotizaciones para acceder en su vejez a una modesta pensión de jubilación que les permita llevar una vida digna.
Como siempre, son los primeros en predicar con el ejemplo de austeridad en estos tiempos de crisis que vivimos. Para gobernar ya está el gobierno, el congreso con dar el visto bueno a las leyes y decretos que, ocasionalmente, le proponga el gobierno han cumplido con creces con su misión y en el tiempo restante de legislatura se ven obligados a faltar y a ahorrar sus reducidas dietas para poder sostener a sus familias y representar dignamente a sus electores.
Pobrecitos diputados.
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